Hoy en día se necesitan dos sueldos, pero esto de que trabajen las mujeres está afectando el sentido de la familia. Hay una razón por la que siempre se ha definido a la mujer como el ángel del hogar, pero ahora la carrera se ha vuelto más importante, razón por la cual estamos perdiendo los valores del pasado.
Cosmos no nació de una idea individual, sino de la fuerza de un vínculo, de la capacidad de creer en ello de forma conjunta. Construimos algo grande a partir del amor.
Está claro que quienes piensan así no han tenido la fortuna de conocer en su vida a mujeres como Serena y Delia, que creen tan intensamente en el sentido de la familia que es precisamente de allí de donde sacaron la energía y dedicación que las llevó al nacimiento de Cosmos. Esta es una historia de familia, tradición y éxito empresarial que cuenta, sin lugar a dudas, que una mujer puede seguir siendo el ángel del hogar y al mismo tiempo alcanzar mil metas en la vida. Porque cuando el amor mueve las cosas, nunca se pierde nada importante.
Cosmos: ¿Qué es?
Cosmos es un proyecto que recupera y reinterpreta el valor artesanal de uno de los objetos más emblemáticos de la tradición napolitana, el cuerno de la suerte. Con sede histórica situada en San Gregorio Armeno, conocida en todo el mundo por su larga tradición ligada al arte de los belenes, lleva adelante la idea empresarial familiar, combinando un gran respeto por la tradición y un enfoque fresco y contemporáneo del diseño y del mercado.
Sus cuernos hechos a mano y la gran pasión con la que los diseñan contribuyen a mantener vivo y actual el arte popular napolitano. A esto se suma una visión del trabajo vivido como herramienta de realización personal, que valora una perspectiva del mundo basada en desear bien.
Tuvimos la inestimable suerte de ver el verdadero amor entre nuestros padres. Ese fue el motor que inició todo, el amor en la familia y el amor por lo que se hace por la familia.
Partamos de la creencia común, que todavía se escucha, de que una mujer ocupada con su trabajo deja a la familia en un segundo plano. La vuestra es una historia de éxito, que tiene su identidad arraigada en el papel esencial del amor familiar. ¿Se puede disipar este estigma de una vez por todas?
Nuestra historia habla por nosotras, porque en nuestro caso es precisamente el sentido de familia lo que hizo todo posible. Cosmos no nació de una idea individual, sino de la fuerza de un vínculo y de la capacidad de creer en ello de forma conjunta. Construimos algo grande a partir del amor y por la voluntad de permanecer unidos. Una voluntad tan arraigada en nosotros que cada gesto, cada decisión, cada sacrificio y cada logro brota directamente de allí. Nuestro trabajo nunca ha estado en conflicto con la familia, porque la familia misma es el centro de todo. Tuvimos la inestimable suerte de ver el verdadero amor entre nuestros padres. Ese es el motor que inició todo, el amor en la familia y el amor por lo que se hace y que se ama hasta en los momentos difíciles, porque precisamente se hace por la familia. Somos emprendedoras, estamos orgullosas de los resultados que hemos conseguido, pero estamos aún más orgullosas de no solo vender objetos, sino también de mantener viva una tradición, continuar un legado y ofrecer al público el resultado de una forma de ver el mundo y la vida. Y lo hacemos juntas, con un vínculo que va mucho más allá del trabajo y el éxito en sí.

Estamos orgullosas de los resultados obtenidos… mantenemos viva una tradición, continuamos un legado, ofrecemos al público el resultado de una forma de ver el mundo y la vida.
Tenéis un proyecto dinámico y lleno de vitalidad. Según vuestra visión, el cuerno –lejos de la lectura superficial que lo relega a un mero objeto de superstición– se convierte en el símbolo de un verdadero gesto de atención. Una forma tangible de decirle a alguien «te deseo lo mejor, estoy contigo»…
Para nosotras, el cuerno de la suerte es mucho más que un simple objeto. Es un símbolo de protección y de cariño; regalar un cuerno significa «te deseo que todo te vaya bien, te quiero, te deseo lo mejor». Detrás de nuestro trabajo hay toda una tradición, realizada con los materiales adecuados y con habilidad manual. Además, hay una forma especial de regalarlo con su propio ritual: se pincha el cuerno en la palma de la mano izquierda, la mano del corazón, para crear un vínculo entre el amuleto y la persona que lo recibe.
Este gesto representa la atención, el cuidado, el auténtico deseo de proteger y cuidar. Creamos estos objetos con nuestras manos y nuestro corazón, y por eso quien viene a nuestra tienda no solo compra un cuerno, sino un mensaje, una energía, un trozo de tradición viva.
Detrás de nuestro trabajo hay toda una tradición y hay una manera especial de regalar el cuerno de la suerte que pasa por un ritual: este gesto representa la atención, el cuidado, el auténtico deseo de proteger.
Sin embargo, nos comentasteis que vuestra historia tiene sus raíces en un momento difícil para vuestra familia. ¿De dónde viene esta pasión plena por la vida? ¿Cómo se convierte la dificultad en oportunidad?
Hemos sufrido lo suficiente para saber que se necesita algo muy, muy serio para hacer que un día sea un mal día. Por lo demás, debemos recordar estar agradecidos por la vida. Es cierto, nuestra historia no comienza como un cuento de hadas y eso la hace aún más bonita. Los primeros bocetos de estos cuernos nacieron en la mesa de nuestra casa, de una bola de arcilla y de la idea de nuestro padre de hacer algo con ella para superar un momento de crisis económica y psicológica.
Fue un momento difícil, pero se propuso, junto a nuestra madre, devolver al cuerno napolitano la dignidad que merecía, una alternativa a la baratija de plástico a la que había quedado reducido. Esa noche –habla Serena– iba a ir al cine con mis amigos, pero vi aquella arcilla sobre la mesa brillando como un punto de luz en la oscuridad. Al final no salí, me quedé a su lado y a partir de ahí creamos los primeros modelos.
Es cierto, nuestra historia no comienza como un cuento de hadas… Los primeros bocetos de estos cuernos nacieron en la mesa de nuestra casa, de una bola de arcilla y de la idea de nuestro padre de hacer algo con ella para superar un momento de crisis.
Con el tiempo, mamá y papá crearon una auténtica colección de cuernos de la suerte, aunque al principio todo era muy amateur. Yo estaba estudiando en la universidad, pero siempre que podía echaba una mano y mis padres eran increíblemente abiertos a darme espacio, a darme responsabilidades. Las cosas empezaron a crecer y a cambiar. Creíamos cada vez más en lo que estábamos construyendo. Tanto es así que, cuando Delia se graduó, decidió que su futuro también tenía que estar en la aventura de Cosmos. Entonces, cuando estábamos en la cima de la felicidad, llegó la terrible noticia del cáncer de nuestro padre. No os voy a explicar el dolor de una madre devastada, el de nuestros hermanos pequeños y el nuestro. Fue en ese momento que fortalecimos nuestro vínculo como nunca. El dolor era nuestro combustible. Lo logramos porque sufrimos mucho, pero estábamos unidas. Hoy ese sufrimiento se ha convertido en nuestra fuerza. Aunque papá ya no está, sabemos que nos está observando, orgulloso de nosotras, de que no nos rendimos y amamos la vida. Y el lugar donde más cerca nos sentimos de él es en nuestra tienda, porque es como estar en casa.
Hemos sufrido lo suficiente para saber que se necesita algo muy, muy malo para que un día sea un mal día. Por lo demás debemos recordar estar agradecidas a la vida.
¿Qué importancia tuvo el vínculo entre vosotras para convertir una crisis en una oportunidad? Vuestra #sororidad es una mezcla de amor familiar y colaboración profesional. ¿Hay momentos difíciles al trabajar juntas?
Nuestro vínculo lo es todo. Somos completamente diferentes, tanto en lo físico como en carácter, pero nuestras almas encajan tan bien que no podemos imaginar vivir y trabajar la una sin la otra. Hemos vivido momentos difíciles, pero en el dolor también encontramos un equilibrio. En los peores días, cuando una de las dos se sentía mal, la otra tenía que ser fuerte por las dos. Siempre nos hemos apoyado mutuamente, como un pacto que nace de forma natural, sin necesidad de muchas palabras.
Cuando trabajamos no somos solo compañeras, sino que somos hermanas, amigas y compañeras de vida. Y, aunque el trabajo es exigente, nunca lo sentimos una carga, porque es algo que nos hace felices, que nos da un sentido de pertenencia, de misión.
Cuando surgen problemas cotidianos, nos miramos y sonreímos, pensamos en lo que hemos vivido, en cómo lo hemos transformado. Si estamos juntas nada es un problema, solo tenemos soluciones.
Hemos vivido momentos difíciles, pero en el dolor también encontramos un equilibrio. Cuando surgen problemas, nos miramos y sonreímos, si estamos juntas, solo tenemos soluciones.
¿Cuál es la chispa de cambio que os comprometéis a difundir todos los días con @Cosmos?
Deseamos un mundo impulsado por la alegría, la bondad y la pasión. Lo que hacemos, a nuestra manera, es crear espacios donde las personas se tratan con más amor y con más atención. Cada día, en nuestra tienda, en nuestro laboratorio, nos comprometemos a hacerlo: responder al abrazo de un cliente, dar una palabra de consuelo, dar una nueva dignidad al trabajo artesanal. Quizás regalando un cuerno de la suerte, porque incluso quien no cree en ello, más allá del objeto, puede tocar con las manos la belleza de un gesto sincero. Hoy tenemos el privilegio de realizar un trabajo que nos hace felices, pero sabemos muy bien lo que significa caminar en el infierno. Por eso queremos compartir un mensaje de positividad todos los días. Porque el amor es un lenguaje universal y nuestro trabajo no es solo artesanía, es una forma de difundir este amor en el mundo.
Queremos un mundo impulsado por la alegría, la bondad y la pasión. Porque el amor es un lenguaje universal y nuestro trabajo no es solo artesanía, sino también una forma de difundir el amor en el mundo.






